Viajar como medida contra el terrorismo

terrorismo y turismo en Europa

Cada día que pasa veo más titulares del estilo de “Menos turismo en Europa por el terrorismo islámico” o “Con el nuevo ataque terrorista que golpeó a Europa, ¿seguirán viniendo los turistas?”. Y no quiero ser exagerada pero, cada vez que veo uno de éstos me siento como si muriese un poco por dentro.

Si lo pienso bien, hasta paso por (casi) todas las fases de un duelo.

En un principio me niego a creerlo. ¿Otro atentado? ¡No puede ser! ¿De verdad? ¿Pero lo han reivindicado o ha sido un accidente? Después me enfado. Pronuncio improperios que no voy a reproducir aquí. No hay derecho que les quiten la vida a gente inocente así sin más. Si los tuviera delante…

Pero a continuación intento (siempre no lo consigo) ser empática. Todo el mundo tiene sus razones. Seguramente las personas que ejecutan los atentados han tenido sus traumas y penurias, los cuales los terroristas yihadistas ha sabido aprovechar en su propio beneficio. Han hecho de marionetas. Seguro que a ellos también les hubiera gustado tener una vida feliz.

Sin embargo eso no quita que no sienta auténtica pena por los fallecidos y heridos. El miedo que pasaron. El fin de sus vidas. El dolor de sus familias. Tanto sufrimiento por nada…

Por último, si realmente se tratara de un duelo, llegaría la fase de aceptación. Pero esta fase yo me la salto. No lo acepto. No me vale el “no se puede hacer nada”. Porque sí se puede.

El problema no es el asesinato, es el miedo

Llegados a este punto voy a ser políticamente incorrecta.

En mi opinión, el delito más grave que cometen los terroristas no es el asesinato de decenas o incluso centenas de personas en Europa. Obviamente tiene su importancia y no debería quedar impune (créeme cuando te digo que hablaría así aunque las muertes me tocaran de cerca). Para mí el verdadero delito que comenten es el miedo que nos inculcan al resto del mundo que lo observamos todo cómodamente desde nuestra casa.

Ése es el verdadero fin de los ataques terroristas. No matar, sino sembrar el miedo. Someternos. Privarnos de nuestra libertad.

Todos, cuando leemos la noticia en el periódico o vemos las imágenes por televisión, no podemos evitar sentirnos identificados con esas personas. Todos los que hemos visitado París. Los que hemos estado en un aeropuerto. Los que hemos ido a un concierto.

Y todo el mundo piensa “podría haber sido yo”.

No hay mejor defensa que un buen ataque

A nadie nos gusta tener miedo, pero la realidad es que éste no desaparece por arte de magia. Al miedo hay que hacerle frente si quieres librarte de él. Por eso, la manera de dejar de tener miedo es seguir viajando. No dejemos que nos afecte. Morir es una lotería y no vamos a tener más números por visitar esa ciudad o ir a aquel concierto. Somos demasiados. Vivamos.

A mí me gusta mucho esta frase de Albert Schweitzer que dice:

La tragedia de la vida es lo que dejamos morir dentro nuestro mientras vivimos”

Hagámosle caso. Porque recuerda que si dejamos de tener miedo y seguimos viajando, los atentados dejarán de tener sentido. Y por tanto acabarán.

Así que ya sabes, si quieres hacer algo para que el terrorismo en Europa pare, viaja. Yo estoy decidida a aportar mi granito de arena a la causa. ¿Y tú?

Sandra Escobadia

Me llamo Sandra y me gusta ayudar a parejas que quieren viajar a Europa a hacer que todo salga perfecto. Para que sus viajes sean únicos, auténticos y llenos de experiencias memorables.

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