Ver menos. Conocer mejor. Disfrutar más.

viajar lento

De vez en cuando me hacen preguntas como éstas: “quiero ver Roma, ¿cuántos días crees que debería estar?” o “tengo 2 días para ver Londres, ¿me dará tiempo?”. Puede que tú también te las hayas planteado en algún momento de tu vida viajera.

Yo siempre respondo lo mismo: depende.

¿Cuál es el objetivo de conocer un nuevo lugar? ¿Ver los sitios más turísticos? En 2 días “ves” cualquier ciudad del mundo, no te preocupes por eso.

La dificultad de encontrar una buena respuesta es cuando tú lo que quieres es conocer el lugar de verdad. Vivirlo. Entonces puedes estar dos semanas en París y no acabártelo. O toda una vida.

Y entonces, ¿qué hacemos?

Baja el ritmo en tu viaje y verás lo que ocurre

Aunque suene contradictorio, lo mejor que puedes hacer para conocer bien ese lugar es reducir la marcha. Hay un refrán que me gusta mucho y que resume perfectamente lo que quiero explicarte. Dice algo así como: “Vísteme despacio que llevo prisa”. Es decir, si quieres hacerlo bien hazlo despacio. O aplicado al mundo de los viajes, si quieres de verdad conocer ese lugar, baja el ritmo.

Déjame que adivine lo que piensas en este momento. Te estás haciendo preguntas como… ¿y qué gano con viajar lento? ¿cómo lo hago? ¿no estaré perdiendo el tiempo?

Ventajas de viajar más despacio

Dime a ver si esta situación no te suena. Acabas de volver de las vacaciones y estás más cansado de lo que estabas cuando te fuiste. Y es que durante tu viaje no has parado… Te confieso que a mí me ha pasado bastantes veces. Sobre todo cuando visito un lugar nuevo y no he podido estar todo el tiempo que quería.

Pero piénsalo, ¿tiene eso sentido? Vacaciones debería de ser sinónimo de descanso y de desconexión. No es normal necesitar unas vacaciones de tus vacaciones. Ésa es una gran señal de que necesitas viajar más despacio.

Para conseguirlo, no dejes que esa lista de lugares a tachar durante tu viaje sea tan larga. ¿Quién te fuerza a visitarlo todo? Yo prefiero poco y bien, a mucho y mal. Además, siempre tienes la excusa para volver… 

Ya verás como haciéndolo así, vuelves a tu rutina relajado y con las pilas totalmente cargadas.

Por otra parte, un beneficio muy interesante a tener en cuenta también es la integración que conseguirás con la gente local. No ir corriendo de un lado para otro te permitirá darte cuenta de esas personas sin cámara ni mapa que viven la ciudad. Donde van, donde comen, donde se divierten… Y tú con ellos.

Sólo tienes 2 opciones para viajar lento

¿Ya te he hecho ganas? Pues entonces ahora te estarás preguntando cómo lo puedes hacer. Pues déjame que te diga que sólo tienes 2 opciones: o ver menos y tener que elegir o verlo todo y alargar la estancia.

La duración de un viaje la solemos determinar por el dinero o por el tiempo del que disponemos. Si tienes el tiempo contado, no te queda otra que tener que elegir. Lo mejor en estos casos es centrarte en una zona y explorarla a fondo. Te gustará tanto que te entrarán unas ganas increíbles de volver a ver más.

Si tu problema no es el tiempo y podrías hacer un viaje más largo, no lo dudes. El presupuesto es como un chicle, lo puedes estirar más de lo que aparenta. Ahora te cuento algunos trucos.

Cómo alargar tu viaje

Cuando pienso en alargar un viaje siempre me acuerdo de Venecia. Fuimos con unos amigos y pudimos alojarnos en un apartamento al lado de la plaza de San Marcos por lo que nos costaba una pizza en un restaurante. ¡Un chollo! Desgraciadamente comíamos y cenábamos todos los días fuera de casa. Con que sólo hubiéramos comido una vez al día en restaurantes y la otra comida la hubiésemos hecho en casa, hubiésemos podido pagar el doble de días en el apartamento.

Y es que normalmente el alojamiento y la comida son los gastos que más consumen nuestro presupuesto una vez estamos en el destino. Por eso estos consejos son tan interesantes:

  1. Alójate en un apartamento: Es la regla número 1. Es más barato que un hotel y te sentirás como en casa. Moverte por la ciudad con las llaves de tu “casa” en el bolsillo es genial.
  2. No elijas tu apartamento ideal: Es decir, elígelo, mira cuanto vale y luego intenta buscar uno por la mitad. Si lo consigues podrás alargar tu viaje casi al doble de días. A partir de ahí, haz cálculos.
  3. No te alojes en el centro: Para encontrar una estancia por buen precio elige algún barrio de la ciudad con encanto y mucho menos masificado por el turismo. Lo notarás muchísimo en el bolsillo.
  4. Utiliza la cocina: Soy una defensora de disfrutar de la gastronomía local cuando viajamos, lo que no significa que tengas que comer fuera de casa siempre. Los mercados son una excelente opción en este caso.
  5. Come fuera de casa con moderación y cabeza: Haz una comida al día fuera de casa a lo sumo. Pero no te conformes con cualquier sitio. Elige los bares alejados del centro y donde sólo vayan locales. No importa los lujos que tenga. Seguro que comes casero y bueno.

Con estos trucos podrás alargar tu estancia unos cuantos días y tomarte las cosas con más calma. Porque no se trata de abarcar más sino de hacer las cosa mejor y más sosegados.

Qué opciones tienes

¡Todas! Imagina que sales a la calle en tu ciudad una mañana a primera hora y no tienes que volver hasta que anochezca. ¿Qué harías? Yo explorar.

  • Iría por esas zonas por las que casi nunca paso. Jugaría a explorar.
  • Me sentaría en alguna terraza a ver la gente pasar.
  • Si hay edificios o monumentos interesantes me sentaría a observarlos el tiempo que me apeteciese.
  • Si hace un buen día podría hacer un picnic en un parque tranquilo y bonito.
  • Haría lo que más me gusta hacer.
  • Disfrutaría de un amanecer en ese lugar tan lleno de gente el resto del día.
  • etc.

Puedes incluso organizarte por zonas. Cada día un barrio distinto y te pones como objetivo no salir de ahí. Exprimirlo. Si además te gusta hacer fotos, es un excelente ejercicio comparar las fotos de cada día y descubrir la esencia de cada barrio en tus capturas.

Y si un día quieres levantarte tarde, hazlo. Y si otro día estás cansado, vete a casa. Y si otro día quieres trasnochar, adelante. Son tus VACACIONES. Tu VIDA.

 

Y eso es todo lo que quería contarte. Ya sabes, no te conformes con viajar con prisas como lo hace todo el mundo. Viendo pero no mirando. Para y observa. ¡Es tu viaje! Disfruta de tu propio ritmo. Verás la diferencia.

Ahora, cuéntame, ¿entiendes lo interesante que puede ser viajar lento? ¿ajustarte a tu ritmo en tus viajes? ¿Te ha entrado la curiosidad y te gustaría probarlo en tu próximo viaje?

Espero que sí.  Cuéntamelo en los comentarios.

Sandra Escobadia

Me llamo Sandra y me gusta ayudar a parejas que quieren viajar a Europa a hacer que todo salga perfecto. Para que sus viajes sean únicos, auténticos y llenos de experiencias memorables.

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